Saicoloyi

Abr 26

¿Dios existe?

Tanto tiempo perdido discutiendo sobre la existencia de Dios(*), y ahora me doy cuenta de lo irrelevante de la pregunta.

Que Dios exista o no, da lo mismo. Lo importante está en la actitud respecto a cada una de las alternativas.

Aquí las cuatro posibles actitudes que me parece haber visto (sí, hay más posibilidades intermedias, pero como tales, tienen un interés intermedio).

1- Creo en Dios, y me dejo guiar por la sabiduría de su enseñanza, que me da todas las pautas que necesito para conseguir lo que me proponga, si me esfuerzo lo suficiente. Y para avanzar debemos estudiar la manera en que Dios ha construido el mundo (ojalá viva lo suficiente para verlo).

2- Creo en Dios, y creo tanto, tengo tanta fe, que aunque no lo parezca, todo tiene explicación. Por lo tanto no es necesario investigar nada. Además, puesto que todo sucede como Dios quiere, emplearé mi energía en rezarle y pedirle que todo me vaya bien.

3- No creo en Dios. Aún así tengo unos principios éticos que me dan las pautas para conseguir lo que me proponga, si me esfuerzo lo suficiente. Y para avanzar debemos estudiar cómo funciona el mundo, sea su principio el que sea (ojalá viva lo suficiente para verlo).

4- No creo en Dios. Y mi actitud es como la del punto 3, solo que las cosas que no tienen explicación, simplemente no la tienen. 

Las actitudes 1 y 3 tienen muchas más posibilidades de traer éxito y felicidad. Aquí creer o no en Dios es lo de menos. De hecho, a su manera, la actitud 3 es más creyente que la actitud 2. Porque da lo mismo el nombre que se le de al origen y principio del universo.
Por cierto, el mismísimo Einstein era creyente. Y Einstein tenía más derecho que nadie a creer en lo que quisiera. 

(*) Hacía mucho tiempo que no lo escribía con mayúscula.


Abr 21

Breve escala

Hasta hace unos minutos pensaba de esta forma:

Me tranquiliza la consistencia del conductismo, concretamente el conductismo informal que describe la conducta como el resultado de E-r-e-R.
Creo que el conductismo por sí mismo no es suficiente para comprender completamente su propio objeto de estudio, puesto que la subcadena (r-e) se ha afrontado de otras formas, ya sea símplemente obviándola por parecer irrelevante, o negándola como hace el conductismo radical, pero es obvio que este paso intermedio representa el gran escollo del conductismo: la mente, el pensamiento, los procesos superiores, la conciencia, o como quiera llamarse, que queda pendiente de explicar.

Este paso intermedio debe residir en la fisiología del cerebro, en lo intrincado de las conexiones neuronales, y entender su funcionamiento pasa por desvelar al más bajo nivel posible estas conexiones y los circuitos que forman.

Pero leyendo el capítulo de historia sobre la ciencia cognitiva, me encuentro con que puede ser que el mero hecho de diseccionar, aunque esto fuera posible, el cerebro célula a célula, ésto nos daría una descripción de la infraestructura, del hardware del que estamos formados, pero esto no quiere decir que necesariamente entendiésemos el software que se ejecuta en nuestra máquina de pensar, y que es el que define y/o modula la conducta, ya quiera esta emplazarse dentro del paradigma E-()-R o del paradigma Entrada-procesamiento-Salida.

Así que, en este momento, me encuentro un poco como al principio, sin saber el campo de estudio que hay que atacar para entender la conducta incluyendo en ella los procesos mentales que la modulen. Al menos, lo que sí tengo ahora, es un contexto amplio. 

Es posible que en este punto pueda repasar los sistemas sensoriales y efectores de Psicobiología, donde queda relatívamente implícito el procesamiento que se hace de la información en el SNC, pero eso queda para otra entrada. La vida cotidiana me reclama ahora. 


Abr 20

A un fermi-luz

Sea la máxima velocidad, la de la luz.
Sea la distancia más corta, el diámetro de la más pequeña de las partículas elementales.

Estando relacionados el espacio, el tiempo y la velocidad, la división más pequeña que puede hacerse del tiempo será el que la máxima velocidad tarde en recorrer la distancia más pequeña. Esto es, un fermi-luz (Asimov, “El secreto del universo”).

No tiene caso reproducir los cálculos, la solución es que este lapso de tiempo dura 3x10^-24 segundos.

Ya sabes cuánto tardará en llegar el futuro. Y cuánto hace que dejaste atrás el pasado.


Abr 19

Positivismo lógico

A principios del siglo XX sera evidente que el exagerado hincapié del positivismo en hablar sólo de lo que podía ser observado directamente, excluyendo de la ciencia conceptos como los de ‘átomo’ o ‘electrón’, era insostenible […] y los resultados de la investigación confirmaban que, aunque fuera indirectamente, la realidad de los átomos y los electrones (Holton).

Por tanto, el positivismo cambió, y sus seguidores dieron con el modo de admitir dentro de la ciencia términos que parecían referirse a entidades no observables sin abandonar por ello el propósito fundamental del postivismo de erradicar la metafísica […] del discurso científicio (Leahey).

Esto habla de cómo se cimentaba la ciencia. Ahí es nada.

Habiéndose demostrado que la ciencia ha sido el método más poderoso (si no el único) para el avance del conocimiento, es tarea necesaria formalizar el método científico.

Aquellos términos que se refieren a propiedades observables (color, distancia, peso…) se denominan términos observacionales.

El problema consiste en que definiciones no observables directamente, pero sí inferibles (fuerza, masa…), son necesarias para explicar fenómenos, por lo que hay que darles validez, y eso lleva consigo el peligro de tener que admitir otras definiciones no tan evidentes (mente, conciencia, etc).

¿Cómo resolvió la epistemología este dilema? Complementando los términosobservacionales con los términos operacionales: dando validez únicamente a los términos que puedan definirse directamente en función de términos observables (ej.: masa es el peso de un objeto a nivel del mar).
Así, el operacionalismo consiste en que las teorías científicas, compuestas de axiomas teóricos, resultan válidos porque cada término tiene una definición operacional, es decir, que puede relacionarse sistemáticamente con observaciones.

Este momento de la ciencia debería haber ocurrido con banda sonora épica de fondo y en full HD.


Conductismo radical

¿Cómo puede alguien, en el año 2011, seguir proclamándose conductista radical?
Es decir, esto es una duda de verdad, no necesariamente una crítica, y seguro que hay una respuesta satisfactoria.

A modo telegráfico repasamos algunas características del conductismo:
- Es una corriente psicológica orientada al positivismo.
- Centra su objeto de estudio en la conducta, sustituyendo la conciencia como objeto de estudio de corrientes anteriores.
- Esto implica que se extirpa el mentalismo, se dejan de lado los procesos mentales superiores, como el pensamiento mismo, ya que no influye en la conducta. 

De acuerdo con mi libro de historia, el término “conductismo” llegó a ser bastante escurridizo por la cantidad de variedades que llegaron a existir. Por ejemplificar, cito los dos tipos de conductismo que me parecen los polos más opuestos:

- Conductismo metodológico.
Propone el conductismo como metodología, busca explicar la conducta sin tener en cuenta la conciencia, pero no niega que esta exista.

- Conductismo radical.
Niega tajantemente la existencia de procesos mentales superiores y explica el pensamiento mediante un complejo sistema de procesos fisiológicos. 

Hay que decir que la razón de surgir el conductismo es un deseo de hacer de la psicología una ciencia de una vez por todas. 

Hasta aquí todo bien, peeeero…

Me encuentro con que, en primer lugar, Watson (quien no inventó el conductismo pero le dió su primera identidad), seguido después de nombres tan relevantes como el mismísimo Skinner, afirmaba cosas como que el talento, el temperamento ó la capacidad no se heredan, sino que se aprenden mediante condicionamiento pavloviano.
Afirmaba ser capaz de educar a niños y hacer de ellos cualquier tipo de hombre que se propusiera, puesto que su conducta sólo es función del conjunto de estímulos al que se le someta a lo largo de su vida.
Pero un momento: Darwin ya hacía rato que publicó su revolucionaria teoría, y esta llevaba tiempo asentada y calada en las mentes científicas, habiendo demostrado que los caracteres se heredan.
Es más, los psicólogos conductistas experimentaban con animales, y quién mejor que ellos debería saber que la conducta del perro, por poner un ejemplo, constituye una prueba de que la conducta, en parte, también se hereda. ¿Cómo pasar esto por alto con semejante descaro?

Por otra parte, hablamos de los años 40, cuando la neurociencia era más bien ciencia-ficción, por lo que intentar averiguar los procesos fisiológicos del pensamiento superior estaba fuera del alcance, y por lo tanto prescindir del pensamiento parecía algo razonable, sobre todo cuando los experimentos en laboratorio con animales demostraban que era posible modelizar y controlar la conducta en base a estímulos externos.  

Finalizada ya la primera década de nuestro siglo, hoy día hay quien se proclama abiertamente conductista radical. Yo hubiera usado el otro nombre, más comedido y que, para mí, se presta a tomarse más en serio: conductista estricto. Sin embargo, quien se incluye en el grupo ‘radical’, es porque realmente quiere decir ‘radical’.
Pues los actuales conductistas radicales se llaman así a pesar de saltar a la vista los numerosos avances en neurociencia, que poco a poco desvelan los secretos de la fisiología del cerebro, entre los que hay múltiples demostraciones de que la conducta, aún siendo función del ambiente, no lo es menos del organismo.

Conste que encuentro el conductismo de una enorme utilidad, y por poner un ejemplo, no hay más que ver los resultados tan espectaculares que, siguiendo la metodología de Skinner, se consiguen en el adiestramiento animal, pero no creo que por eso haya que dejar de lado la mente y los procesos superiores.

Dicho esto, sinceramente creo que deben existir buenas razones para que alguien siga considerándose conductista radical, y que o bien yo me equivoco en algo, o bien mis razones se quedan cortas, por eso espero que algún conductista radical me lo aclare.


Expectativa

Me matriculé en Psicología por un interés general en la materia, pero hay unos cuantos puntos en concreto que desde siempre me han llamado la atención. 

Estas son algunas de las ideas por las que tengo especial curiosidad, y a las que espero encontrar explicación. No están necesariamente en orden.

- Aprendizaje y adiestramiento.
- Modificación de la conducta.
- Funcionamiento del cerebro.
- Enfermedades mentales.
- Inteligencia (¿de verdad puede medirse?). 
- Sueño (¿qué es? ¿cuál es su proceso? ¿utilidad?).
- Hipnosis (¿de verdad existe? ¿qué forma tiene en realidad? ¿sirve para algo?). 

Por otra parte, estas son algunas curiosidades con las que me he ido encontrando.

- La enorme repercusión de la teoría de la evolución de Darwin.